Un villancico de Sor Juana Inés de la Cruz para esta Navidad

Un villancico de Sor Juana Inés de la Cruz para esta Navidad

Viernes 17 De Diciembre De 2021
Brenda Macías/DInvP

De naturaleza literario musical, los villancicos son composiciones poéticas, ingeniosas y breves de origen popular que se han limitado al ámbito religioso. Surgieron en el siglo XV en España y durante el Virreinato de la Nueva España, a Sor Juana Inés de la Cruz se le atribuyen al menos 12 juegos de villancicos, según un estudio emblemático de Alfonso Méndez Pancarte (1952).

De acuerdo con la Enciclopedia de la Literatura en México (ELEM), Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) “escribió poemas líricos, cortesanos y filosóficos, comedias teatrales, obras religiosas y villancicos para las principales catedrales del Virreinato”. 

Del ciclo para la fiesta de Navidad  de 1689 se cantaron en la Catedral de Puebla de los Ángeles ocho villancicos que, según Gabiela Eguía, citando a Matha Lilia Tenorio, al menos dos sí son de la monja jerónima: “Por celebrar del Infante” y “Escuchen dos sacristanes”, este último escrito por León Marchante y mejorado por la Fénix de América. 

En este artículo informativo reproducimos íntegro el villancico “Por celebrar del infante” y te recomendamos que escuches el álbum Le Phénix du Mexique. Las letras de los villancicos de este álbum musical están basadas en textos atribuidos a Sor Juana y encontrados en Archivos y Bibliotecas Nacionales de Sucre, Bolivia.


Por celebrar del infante

Sor Juana Inés de la Cruz

 

Por celebrar del Infante

el temporal Nacimiento,

los cuatro elementos vienen:

Agua, Tierra y Aire y Fuego.

 

Con razón, pues se compone

la humanidad de su Cuerpo

de Agua, Fuego, Tierra y Aire,

limpia, puro, frágil y fresco.

 

En el Infante mejoran

sus calidades y centros,

pues les dan mejor esfera

Ojos, Pecho, Carne, Aliento.

 

A tanto favor rendidos,

en amorosos obsequios

buscan, sirven, quieren, aman,

prestos, finos, puros, tiernos.

 

Estribillo

 

Y todos concordes

se van a mi Dueño,

que Humanado le sirven

los cuatros elementos:

el Agua a sus Ojos,

el Aire a su Aliento,

la Tierra a sus Plantas,

el Fuego a su Pecho;

que de todos, el Niño

hoy hace un compuesto.


 

Coplas

 

1.- Pues está tiritando

Amor en el hielo,

y la escarcha y la nieve

me lo tienen preso,

¿quién le acude?

 

2.- ¡El Agua!

 

3.- ¡La Tierra!

 

4.- ¡El Aire!

 

1.- ¡No, sino el Fuego!

 

1.- Pues el Niño fatigan

sus penas y males,

y a sus ansias no dudo

que alientos le falten,

¿quién le acude?

 

2.-¡El Fuego!

 

3.- ¡La Tierra!

 

4.- ¡El Agua!

 

1.- ¡No, sino el Aire!

 

1.- Pues el Niño amoroso

tan tierno se abrasa

que respira en Volcanes

diluvios de llamas,

¿quién le acude?

 

2.- ¡El Aire!

 

3.- ¡El Fuego!

 

4.- ¡La Tierra!

 

1.- ¡No, sino el agua!

 

1.- Si por la tierra el Niño

los Cielos hoy deja,

y no halla en qué descanse

su Cabeza en ella,

¿quién le acude?

 

2.- ¡El Agua!

 

3.- ¡El Fuego!

 

4.- ¡El Aire!

 

1.- ¡No, mas la Tierra!