Los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola para

Los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola para "morir de espacio"

Viernes 25 De Junio De 2021
Brenda Macías/DInvP

Las pandemias y grandes mortandades de la historia nos enseñan que la muerte no distingue entre género, clase o raza. La muerte es un condición irremediable e igualadora, reflexiona la historiadora Sara Gabriela Baz, académica del Departamento de Arte de la IBERO.

La Dra. Baz Sánchez es especialista en las representaciones de la muerte en el periodo virreinal de la Nueva España. El negocio de la salvación del alma de los siglos XVI, XVII y XVIII era considerado "una ciencia de ciencias para el bien morir, para llegar a la suma sabiduría y a la eterna felicidad. La preparación para el bien morir era un ejercicio cotidiano que no debía dejarse hasta el final de la vida, sino un ejercicio constante que debía ocupar a todas las personas", precisó.

En 1548, con la publicación de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola  --fundador de la Compañía de Jesús, a la que está confiada la Universidad Iberoamericana- facilitó el entendimiento sobre las preparaciones para el bien morir y poner en práctica el desapego. "El método ignaciano hizo asequible para todas las personas la meditación diaria para el bien morir. Los Ejercicios enseñan que el sepulcro es una escuela. Los Ejercicios Espirituales ayudaron a abatir los pensamientos hacia las tentaciones demoniacas", precisó.

En 2021 la Compañía de Jesús celebra el Año Ignaciano, un año de ronavación para recordar la conversión de Ignacio de Loyola, un hombre que transitó de ser un vanidoso a fundar una de las órdenes religiosas católicas más influyentes del mundo.

Antes de los Ejercicios Espirituales, los manuales y tratados de preparación para la muerte

La muerte ideal era llamada "morir de espacio", la cual se describe con belleza en El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra (1605; 1614). En el periodo virreinal toda muerte era asistida por Cristo, un ángel de la guarda, un santo intercesor y unos demonios o tentaciones que impedían que el espíritu se desprendiera de los placeres del mundo, explicó.

En un video publicado en el canal de YouTube de la División de Investigación y Posgrado de la IBERO, la Dra. Gabriela Baz hace un recorrido a partir del estudio de cierta iconografía sobre la representación de la muerte en el periodo virreinal, material resguardado en el Museo Nacional de Arte de México (MUNAL), el Museo del Prado y otros archivos que la académica ha recuperado a lo largo de su carrera como historiadora.

"La peste bubónica acabó con tres cuartas partes de la población europea y algunos territorios de oriente. La peste negra, –como todas las pandemias–, enseñó que nadie tiene la vida comprada, que la muerte es irremediable y no distingue entre género, edad, clase ni raza, explicó.

En este periodo aparecieron breves manuales para todos los públicos con contenido iconográfico denominados "ars muriendi" o del bien morir. En estos documentos se representaban las tentaciones mundanas que extendían la agonía del moribundo y lo aferraban a la vida. Las tentaciones identificadas son contra la fe, la desesperación, la impaciencia, la vanagloria, la avaricia y el demonio meridiano.

Una versión más extensa de las ars muriendi eran los "Tratados" que defendían la idea de que la buena muerte se gana a lo largo de la vida como Preparación y aparejo de bien morir de Erasmo de Róterdam. También se realizaban "despertadores espirituales" o pinturas conocidas como vanitas o cuadros de vanidades. Esta tradición se extendió hasta inicios del siglo XX. En México, José Guadalupe Posada fue uno de los artistas que realizaron grabados o variaciones sobre este tema.

Una versión de la exposición de la Dra. Gabriela Baz Sánchez se encuentra en el canal de YouTube de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI) de la Ciudad de México, publicado el pasado 9 de junio. En el video se aborda el tema "la muerte en la sociedad prehispánica y en la cultura occidental de la Nueva España". Seminario en el que también participó el Dr. Alberto Soto, académico del Departamento de Arte de la IBERO.