Alumno de la IBERO estudia salud sexual de migrantes mexicanas en Nueva York | Investigación Ibero

Alumno de la IBERO estudia salud sexual de migrantes mexicanas en Nueva York

Alumno de la IBERO estudia salud sexual de migrantes mexicanas en Nueva York

 
Mujeres migrantes mexicanas que residen en Nueva York sufren, respecto a otros grupos étnicos, más enfermedades de transmisión sexual, violencia doméstica, abuso sexual y embarazos no deseados por falta de información y políticas de atención a su salud sexual, reveló el alumno de la Universidad Iberoamericana, Antón Castellanos Usigli.
 
En el Día Mundial de la Salud Sexual “En un mundo diverso salud sexual para todos”, que se realizó en esta casa de estudios, el estudiante de la Licenciatura en Psicología de la Ibero expuso sus hallazgos sobre una serie talleres de educación sexual que desarrolló en el Community Health Worker Program como parte del Programa de Servicio Social y Práctica de Poblaciones Específicas con Migrantes Mexicanos en Nueva York de la Universidad Iberoamericana.
 
Además, diseñó e implementó un programa de talleres de entrenamiento en sexualidad para las trabajadoras comunitarias de salud de la organización, que cada año laboran con cerca de 200 mujeres que viven en el este de Harlem, Nueva York, monitoreando el desarrollo de sus niños, facilitándoles el acceso a diversos servicios públicos y ofreciéndoles sesiones educativas sobre distintos temas.
 
Las mujeres que participaron en los talleres eran oriundas de Puebla, Oaxaca, Guerrero y el Estado de México. En estos ejercicios, las mujeres reflexionaron sobre temas que antes eran tabú, como derechos sexuales, vinculación afectiva, violencia en las relaciones de pareja, erotismo, planificación familiar, privacidad sexual, empoderamiento y diversidad sexual.
 
En este sentido, Antón Castellanos observó que el grupo de mujeres migrantes mexicanas, atendidas en estos talleres, llegó a Estados Unidos con costumbres de sometimiento muy arraigadas, creyendo que las relaciones sexuales son sinónimo de reproducción y que los aparatos sexuales femeninos sólo sirven para dar placer a los hombres.
 
Las mujeres estudiadas sufrían de violencia doméstica, un problema de salud sexual que se relaciona con la violencia psicológica y la humillación constante por parte de sus parejas, por falta de comunicación.
 
El también copresidente del comité de iniciativa juvenil de la Asociación Mundial para la Educación Sexual (WAS, pos sus siglas en inglés), narró que esta experiencia le permitió acercarse a las realidades que enfrentan mujeres en su paso de un país a otro, sus adversidades económicas, culturales, familiares y psicológicas, quienes están expuestos a infinidad de problemas sexuales, que van desde las infecciones de transmisión sexual y la violencia doméstica, hasta el abuso sexual y los embarazos no deseados.
 
Lamentablemente, subrayó, casi nadie está prestando atención al asunto de la salud sexual entre migrantes, y es muy importante promover más este tema en los debates de salud pública.
 
Señaló que, basándose en investigaciones de la Universidad de California en San Francisco, la proclividad a contraer enfermedades de transmisión sexual, violencia doméstica, abuso sexual y embarazos no deseados se debe a los cambios en la identidad y en la conducta, al acceso restringido a servicios, a acatar las normas de la nueva comunidad y a definir la naturaleza de las relaciones que tienen en el nuevo entorno.
 
Acotó que existen miedos y prejuicios respecto a la sexualidad porque no es un tema que se aborde abiertamente ni con la familia ni con las parejas ni con los amigos y esta situación desencadena más problemas.
 
Enunció que según el Consejo Nacional de Población, de los 11 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, 4.8 millones son mujeres, es decir casi la mitad de la población migrante.
 
Apuntó que la población hispana es la única que no ha aminorado los casos de embarazos no deseados, de acuerdo con un artículo publicado por la Asociación Americana de Sexólogos, Educadores, Consejeros y Terapeutas, que afirma que la tasa de embarazos de mujeres hispanas entre 15 y 19 se incrementó de 82.3 a 82.6 en 2004.
 
Al respecto, comentó: “Si no empezamos por aprender cómo sentirnos con nuestros cuerpos, cómo podemos disfrutarlos y protegerlos, ¿cómo podemos decidir cuántos hijos queremos tener? Me impresionó que estas mujeres no tuvieran noción de esto y no se protegieran y no conocieran métodos anticonceptivos. Creí que estando en el nuevo entorno tendrían una perspectiva más progresista”.
 
Fuente: Prensa IBERO