Octubre 2012 | Investigación Ibero

Conociendo los microorganismos en bebidas tradicionales

Conociendo los microorganismos en bebidas tradicionales

Los cambios vertiginosos que se han dado recientemente en nuestro medio ambiente, nos han llevado a procurar y preservar con mayor conciencia nuestra fauna, flora y fruta. Frecuentemente nos enteramos que alguna especie animal está en peligro de extinción o que la sequía está terminando con la vida de algunas plantas. Ese mismo peligro puede ocurrir en un nivel muy pequeño como es en los microorganismos.
 
Las tradicionales bebidas fermentadas como el pulque, el mezcal, el agua de lechuguilla, etcétera, están hechas a base de una gama muy amplia de microorganismos, que de llegar a extinguirse podríamos dejar de tener esos rasgos de aroma o sabor tan específicos de cada bebida.
 
Ante ello, el doctor Rubén Moreno Terrazas, investigador del Departamento de Ingeniería y Ciencias Químicas, ha dedicado su atención y conocimientos al estudio de los microorganismos que intervienen en la producción de bebidas fermentadas tradicionales en la cultura mexicana, para en principio preservar su producción, pero sobretodo, identificar la riqueza microbiana y las características de funcionalidad que hace de las bebidas fermentadas un deleite para nuestro paladar.
 
Otro objetivo de esta investigación, es apoyar a los productores de éstas bebidas fermentadas, para que identifiquen y cultiven controladamente sus propios microorganismos y tengan incluso posibilidades de crecer o eficientar su producción. Paralelamente, la investigación ha permitido la generación de un banco con las diversas especies de microorganismos, para comenzar aplicarlos en otro tipo de alimentos donde su funcionalidad sea benéfica a la salud.
 
Por ejemplo, recientemente se han identificado las propiedades de los probióticos, y se está trabajando junto con los doctores Alberto Quezada y Ruth Pedroza para lograr microencapsularlos y poder entonces adherir éstos microorganismos a alimentos específicos, como por ejemplo el pan, y así sumarle un valor agregado tanto al propio alimento como para la salud.
 
De esta manera, el equipo de investigación del doctor Moreno Terrazas ha logrado obtener, amplificar y secuenciar el ADN de diversos microorganismos, conociendo así sus propiedades morfo-fisiológicas.

Obtienen bioetanol a partir del olote

 Obtienen bioetanol a partir del olote

 
Uno de los principales cuestionamientos en la producción de biocombustible en el mundo es utilizar hectáreas de cultivo para maíz o caña que no tendrán como destino el consumo humano y animal. De esta forma, se investigan diversos residuos orgánicos que podrían emplearse para la producción de bioetanol con buenos o regulares rendimientos.
 
Bajo esta idea, la investigación de un grupo de académicos de la Universidad Iberoamericana (UIA), encabezados por Lorena Pedraza Segura, buscan producir bioetanol en cantidades económicamente viables por medio del olote, tronco, del maíz.
 
Los científicos del Departamento de Ingeniería y Ciencias Químicas de la UIA han obtenido del olote las concentraciones de azúcares necesarias para un proceso industrial de elaboración de etanol destilado. El siguiente paso es hacer pruebas piloto en un biorreactor y obtener cantidades de eficiencia viables para su posible transferencia a la industria.
 
Pero ¿por qué el olote podría ser una buena opción por sobre otros desperdicios para producir biomasa? En entrevista, Pedraza Segura señala que el olote representa el mayor desperdicio de un cultivo en México, del cual se desechan miles de toneladas al año, y del que pueden obtenerse hasta 200 litros de alcohol por tonelada, el promedio producido por otros cultivos con la diferencia de que el olote no interfiere en la cadena alimenticia de humanos y animales.
 
Si bien la caña, cultivada principalmente por Brasil, uno de los mayores productores de bioetanol del mundo, incluso brinda menores rendimientos que el promedio, tiene la característica de ser más fácilmente cultivada. 
 
En la investigación, apoyada por el Instituto de Ciencia y Tecnología del DF (ICyTDF) y el patronato de la UIA, apunta la investigadora, busca obtener mayores rendimientos con el añadido de residuos vegetales de la Central de Abasto. En los próximos meses, la especialista espera conseguir hasta 253 litros de bioetanol por cada tonelada de olote.
 
Si bien el objetivo principal de la aplicación de este combustible es su empleo en automóviles y automotores, la científica explica que no sería de la forma en que se lleva a cabo en Brasil, donde los autos tienen las características para quemar etanol en su camino.
 
“Se emplearía más bien como oxigenante de gasolina”. Diversos oxigenantes utilizados actualmente, por Pemex, por ejemplo, son derivados del petróleo, algunos de los cuales son sumamente contaminantes del suelo y agua. “El bioetanol no sería el sustituto de la gasolina, sino complementario”.
 
PROCESO. Para producir las concentraciones de azúcares necesarios en el proceso de fermentación, los académicos de la Ibero emplearon una mezcla de enzimas obtenidas de hongos que actuarán en una hidrólisis.
 
En este proceso hay una ruptura de largas cadenas de azúcares de la materia vegetal en en pequeñas moléculas (xilosa y glucosa), que son asimiladas por dos tipos de levaduras para fermentar y producir el etanol.
 
Entre mayores sean las concentraciones de azúcares en esa fase de hidrólisis habrá mayor cantidad de etanol al final de la fermentación y menos cantidad de agua por eliminar, lo que facilitará la destilación de ese biocombustible para su empleo práctico.
 
Terminado este procedimiento, los científicos realizarán los cálculos requeridos para hacer todo esto en una planta industrial, con el fin de ofrecer la información del proceso de producción y equipos recomendados al sector industrial o empresarial interesado.
 
Tomada del Sitio: http.crónica.com.mx (http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=691963)

El futbol es espéctaculo, cultura y sociedad

El futbol es espéctaculo, cultura y sociedad

 
El futbol es popular porque la estupidez es popular”, dijo alguna vez un famoso escritor latinoamericano, y es ahí cuando se le encontró el defecto a Jorge Luis Borges. Es que el argentino no logró ver al futbol desde otra perspectiva que fuese más allá de la deportiva y es por eso que no consiguió entender la función de este deporte, que para muchos antropólogos e investigadores sociales, trasciende el famoso dicho “al pueblo, pan y circo”. 


 
Pero el libro “Fútbol espectáculo, Cultura y Sociedad”, que consta de una serie de textos de investigación sobre el futbol visto desde una perspectiva socio-cultural, compilado por el académico Samuel Martínez, profesor de la Universidad Iberoamericana y miembro de la Red de Investigación sobre Deporte Cultura y Sociedad.


 

Además de Martínez, entre los creadores de este libro encontramos al periodista Miguel Ángel Lara, miembro de la misma red y Andrés Fábregas Puig, considerado el primer antropólogo mexicano en abordar el futbol en sus estudios.
 
En este libro se habla de aquellos temas que giran alrededor del futbol y sin embargo, exceden lo deportivo. Los estudios sobre la violencia en las canchas, la masculinidad, el género, la crónica deportiva y la relación con la poesía, son algunas de las propuestas que abarcan sus textos. Entre los autores de éste se encuentra el antropólogo estadounidense Roger Magazine, autor del libro “Azul y Oro como mi Corazón”, etnografía sobre la Porra de Pumas.


 
Este libro en particular va dirigido sobre todo a todas las personas que no comprenden o no valoran al futbol en toda su totalidad. No es un libro que vaya dirigido a la gente que le apasiona el futbol sino a aquellas personas que no entienden el porqué del arrastre de este deporte, el porqué de su importancia económica, y el porqué de la dimensión del entretenimiento.
 
Asi que para los detractores de este hermoso deporte este libro es una muestra de que el futbol va mas haya del rectángulo verde.
 
Texto tomado el portal (http://futblog.net/2012/08/el-futbol-es-espectaculo-cultura-y-sociedad.h...)

Baterías de larga vida…

Baterías de larga vida…

 
No cabe duda que el desarrollo de la ciencia y la tecnología impide que perdamos nuestra capacidad de asombro. En pocos años, hemos pasado de computadoras con procesadores enormes y lentos, a prácticamente microprocesadores de ultra rápida velocidad. Lo mismo ha ocurrido con el almacenamiento portátil de datos, pasamos de los diskettes flexibles de 5 ¼ después los rígidos de 3.5 pulgadas, seguido de los dispositivos usb de 128 KB, hasta prácticamente llegar a los discos duros portátiles de 3 TB. Por supuesto, en este terreno las baterías de los diversos dispositivos electrónicos no son la excepción.
 
Laptops, tabletas, celulares, etcétera, son dispositivos electrónicos que han mejorado sustancialmente su operatividad, pero aún encuentran cierta limitante en cuanto a la duración de la batería que les provee de energía. Ante está circunstancia, la doctora Esther Ramírez Meneses, investigadora del Departamentos de Ingeniería y Ciencias Químicas de la Universidad Iberoamericana, se encuentra desarrollando una tecnología innovadora que permitirá que en un futuro las baterías sean de larga duración.
 
El proyecto de investigación de la doctora Ramírez se llama síntesis de nanoestructuras metálicas para aplicaciones en electrocatálisis, esta metodología es relativamente nueva, se trata de obtener mediante un proceso químico precursores órgano-metálicos que son descompuestos en solución en atmósfera de hidrogeno y genera soluciones coloidales y una vez purificada se utilizan como pasta de material de electrodo de celdas de combustible. En otras palabras, se trata de producir una especie de polvo (nanoestructuras metálicas) en el cual se lleva a cabo una respuesta electroquímica.
 
Habitualmente estas celdas de combustible pueden estar constituidas de diversos metales, que combinados con algún combustible como el alcohol de bajo peso molecular, pueden ser utilizados en pequeños motores o incluso en dispositivos móviles –como celulares, laptops, etc. – que necesitan energía para su funcionamiento. Así, la ventaja de las celdas de combustible, por ejemplo las hechas a base de metanol, no son peligrosas, ya que su almacenaje permite una estabilidad química; es decir, es un líquido que ocupa un espacio mínimo y con ese pequeño espacio se podría tener horas de energía.
 
Es importante destacar, que actualmente los ensayos de la doctora Ramírez en la producción de celdas de combustibles con nanoestructuras metálicas, se encuentran en fase de experimentación a microescala donde se está estudiando principalmente las propiedades de los materiales empleados, para que eventualmente sean más eficientes o puedan reducir costos y llegan a escala industrial.
 
De esta manera no debemos extrañarnos cuando el día menos pensado, se vendan en el mercado dispositivos móviles a los que prácticamente nunca haya que recargarle la batería, o al menos, tengan una pila de larga duración.